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UNA DEFENSA OBSOLETA
Durante la última década, la industria óptica se ha volcado en una cruzada contra la "Luz Azul". El mercado se ha inundado de gafas con lentes transparentes que prometen bloquear esta radiación. Sin embargo, los datos de laboratorio y las últimas concesiones de patentes confirman que esa narrativa ha quedado obsoleta ante la evolución de la tecnología LED.
Centrarse exclusivamente en el azul era válido para pantallas antiguas, pero los dispositivos modernos (OLED y LED de alto brillo) emiten una radiación compleja donde el azul es solo la mitad de la amenaza. La otra mitad es verde, y es un riesgo del que prácticamente nadie habla porque es técnicamente difícil de solucionar.
Al someter un smartphone de última generación a un análisis espectrorradiométrico, la huella lumínica no muestra una curva suave, sino dos "agujas" de energía de alta intensidad (HEV):
El Pico Azul (450 nm): El conocido agente oxidativo, responsable de daños fotoquímicos y la disrupción del ciclo del sueño.
El Pico Verde (500-550 nm): Aquí reside el hallazgo crítico. Para conseguir pantallas con mayor brillo y visibilidad a la luz del día, los fabricantes han potenciado drásticamente la emisión en la banda verde.
La evidencia científica confirma que la luz de alta energía no se detiene mágicamente al cambiar de color. La radiación en la franja de transición al verde mantiene una capacidad de toxicidad retiniana significativa. Si utilizas una protección estándar que solo corta el azul (hasta 420-450 nm), estás dejando una "puerta trasera" abierta por la que entra el 50% de la energía dañina directa a tu mácula.
Esta afirmación no es una teoría de marketing; es un hecho científico validado legalmente.
La tecnología de Reticare no es un simple filtro tintado. Contamos con una familia de patentes internacionales, concedidas tanto en España como en Estados Unidos, que reconocen nuestra invención única: un método de filtrado capaz de discriminar y absorber el exceso de energía no solo en el azul, sino también en las longitudes de onda adyacentes del espectro verde.
Estos documentos oficiales avalan que, para prevenir eficazmente la muerte celular en la retina, la protección debe ser integral. Mientras otros filtros se detienen en los 450nm por limitaciones técnicas, nuestra patente describe la necesidad crítica de cubrir el espectro tóxico completo que emiten las pantallas modernas.
¿Por qué el resto de la industria ignora el verde? La respuesta es una mezcla de limitación técnica y estética.
Para bloquear eficazmente la luz verde de alta energía, un filtro necesita tener una densidad óptica específica, lo que inevitablemente le otorga una coloración (como el tono ámbar característico de Reticare). Sin embargo, gran parte del mercado prioriza vender lentes "totalmente transparentes". La física es innegociable: una lente transparente no puede bloquear longitudes de onda superiores a los 450 nm.
El resultado es una falsa sensación de seguridad: el usuario cree estar protegido por sus gafas nuevas, pero su retina sigue siendo bombardeada por el segundo pico de energía (el verde) que atraviesa esas lentes sin resistencia alguna.
CONCLUSIÓN: RIGOR CIENTÍFICO
La protección visual efectiva ante dispositivos que emiten 50 veces más potencia que antaño no puede basarse en modas. Si la pantalla emite picos tóxicos en azul y verde, el escudo debe cubrir ambos frentes.
Somos los únicos con la tecnología y el respaldo de patentes para absorber ese exceso de energía en ambos picos. No buscamos que el protector sea invisible; buscamos que sea eficaz y que cumpla su promesa de preservar tu visión.
Para profundizar en los detalles técnicos de nuestra patente y los estudios de supervivencia celular, visita nuestra sección de Evidencia Científica
